Planteamiento del problema
El
objetivo de la investigación consistió en relacionar dos
o más variables que pudieron condicionar el comportamiento de los
votantes y de la prensa escrita en un contexto de crisis. La pregunta básica
a responder fue: ¿ cómo se relacionó la intención
del voto de los ciudadanos con la agenda de la prensa escrita en un momento
de turbulencia política? La idea fue aportar evidencias empíricas
en relación a la llamada teoría de la “Agenda –Setting” y
sus efectos en el mundo real de crisis que estaba afectando el voto, para
determinar si lo que divulga la prensa escrita sobre los candidatos de
una campaña política presidencial tenía o no influencia
en la intención del voto del ciudadano; así como evaluar
cuáles factores eran realmente los importantes, tanto para el votante
como para la prensa escrita en su género de noticias y opiniones,
pero en un entorno turbulento.
La
investigación se justificaba debido a que la teoría de la
Agenda –Setting es un sujeto muy debatido y a veces controversial, ya que
el valor de los hallazgos pudiesen determinar o no el papel de los medios
y la opinión pública, durante una campaña política
determinada.
La viabilidad
de la investigación solamente tenía razón, si se seleccionaban
dos periódicos de elevada circulación y considerados como
prestigiosos. Analizar el universo completo de todas las frases temáticas
que se referían a los candidatos que habían polarizado la
campaña presidencial de 1.998, sólo se podía realizar
de dos maneras; o el análisis de contenido se realizaba apoyándose
en un software específico para esta tarea, o bien realizando un
cuidadoso análisis visual y manual, pero con el apoyo de la herramienta
Excel, para facilitar el análisis de frecuencias y sus implicaciones.
El autor se decidió por el último procedimiento de trabajo,
a fin de no perder la visión integral de todos los contenidos.
El
marco referencial
El marco
teórico sobre la Agenda-Setting y la intención del voto es
muy amplio. Desde los estudios de Walter Lippmann realizado (1.922) para
indagar sobre la relación de los medios y la agenda pública,
pasando por la función de los medios al configurar sus agendas y
los criterios pertinentes con el aporte de Harold Lasswell (1949), Paul
F. Lazarsfeld (1962), R,.Merton, Bernard Cohen (1963), Maxwell McCombs
(1972), Donal Shaw (1972), Roger Cobb (1972), Ray Funkhouser (1973),Charles
Elder (1983), S. Iyenger (1987), Donald Kinder (1987) y Violeta
Morin (1974). Todo ello con la idea de investigar tanto los efectos directos
sobre el comportamiento de los lectores de la prensa, así como los
efectos indirectos que pudiesen reforzar actitudes ya existentes, la influencia
de los líderes de opinión y los efectos persuasivos y el
encuadre bien sea temático o episódico, a los fines de buscar
implicaciones de costos y beneficios; o bien, explicar el por qué,
cómo y cuándo ocurre el fenómeno de colocar una agenda
en los medios y su posible comportamiento.
Como
existían piezas de las teorías que permitían hacer
generalizaciones empíricas o proposiciones que deberían ser
comprobadas o no, el autor al revisar la literatura pertinente, tuvo que
centrase en mediciones especificas de determinadas variables muy particulares
para el contexto venezolano del momento, a los fines de relacionarlas y
estructurar una investigación de tipo explicativa.
Las dos hipótesis principales
Lo que el autor trataba de comprobar
lo llevó a las siguientes hipótesis: 1) las decisiones del
voto se basan menos en el auto interés de una agenda mediática,
pero probablemente mucho más en los comportamientos socio trópicos
acerca del bienestar económico individual; y 2) la cobertura episódica
de los periódicos se sumaban para vender la noticia como una mercancía.
Estas
dos proposiciones tentativas que relacionaban la agenda de la prensa, la
intención del voto de las personas y el contexto, fueron analizadas
en forma sistemática aplicando los índices de desbalance
de Harold Lasswell y como unidad de análisis: la frase temática,
utilizada por primera vez en la tesis doctoral de Violeta Morin, en la
Universidad de Paris.
Introducción
La
elección presidencial del año de 1998 se realizaba en un
contexto de crisis política y social. La opinión de John
D. Martz (1995) sobre este asunto aseveraba que:
[...] certainly thr
failures of the parties were only a part of the picture. These destabilizing
events, largely unanticipated at the outset, reflected prolongad economic
decline, unchecked corruption, and concomitant social unrest, all
of which alienated ordinary Venezuelans.
En
efecto, el contrato social entre los partidos políticos y el pueblo
se había agotado y estaba dando paso a un nuevo proceso que podía
romper la psicología de la alienación. Este proceso se estaba
consolidando en un nuevo liderazgo antisistema muchas veces aceptado o
bien rechazado e incluso descalificado.
El
mismo fenómeno de descentralización y nominalización
del voto, había atomizado al futuro votante y había hecho
del voto una herramienta de elección bastante volátil, pero
un nuevo paradigma ideológico aspiraba aglutinar a los votantes
dispersos, aprovechando el desmembramiento de los principales partidos
del status. Así, la campaña presidencial de 1998 era un momento
propicio para el lanzamiento de nominados independientes, que evitaban
identificarse con los partidos tradicionales y que a su vez criticaban
duramente lo que se había llamado por años “ el pacto de
Punto Fijo”.
La
campaña presidencial de 1998 se enmarcó en un contexto no
sólo turbulento sino bastante
sui generis: partidos tradicionales
sin candidatos aceptables y candidatos independientes sin partidos políticos
consolidados.
Según
un sondeo de opinión realizado por la firma Consultores 21 (1998),
los partidos tradicionales venezolanos se habían desacreditado durante
las últimas décadas al acentuar el pragmatismo político,
pero no así los medios de comunicación de masas los cuales
presentaban un adecuado índice de credibilidad, lo cual podía
suponer que tendrían una fuerte influencia en la agenda que le trasmitían
a un electorado volátil. Se suponía entonces que el poder
político del lenguaje de la prensa, en especial la escrita en su
género de noticia y opiniones, debería tener alguna influencia
en una campaña electoral que se había polarizado en dos candidatos,
es decir: Hugo Chávez Frías y Henrique Salas Romer.
La
prensa escrita, durante la campaña presidencial, trataba de dar
significado al debate político al ser selectivos en lo que trasmitía,
para intentar configurar y moldear la opinión y si era posible hacer
reflexionar a un público votante sobre la conveniencia o no de seleccionar
un determinado candidato. Este modo de comunicar buscaba configurar una
opinión pública, es decir un producto de opiniones individuales
sobre asuntos de interés común de la misma campaña,
a los fines de que luego se transformara en un producto colectivo
que afectaría a los grupos de interés.
Bases
teóricas para el análisis
Siguiendo
los conceptos de Julián
Cabeza L (1989), la
acción de informar y de opinar en la prensa escrita sobre la campaña
política presidencial y sobre los dos candidatos y las decisiones
de los votantes potenciales, no puede reducirse sólo al comportamiento
del emisor y del receptor, cuando uno coloca su agenda y el otro la ha
captado, pues este hecho comprende al menos tres aspectos: 1) conocimiento
de lo que se emite y se capta; 2) comprensión de lo que se emite
y se capta; y, 3) aceptación y o rechazo de las noticias o de las
opiniones. Durante una campaña política el discurso de la
prensa al referirse a los nominados y sus actuaciones, es eminentemente
intencional y preformativo, pues es un acto de habla, según J.L.Austin,
que intenta modificar la percepción de los interlocutores (Ducrot
y Tedorov, 1974,pp.384-386).
Igualmente
la relación final que los medios de comunicación quieren
establecer con sus lectores no es solamente una relación de comunicación,
sino también de mercado a través de las noticias y las opiniones
y poder de esa manera vender la prensa. No obstante, los medios dejan intencionalmente
ciertas huellas o señales que le estarían indicando al receptor
sobre el avance o el retroceso de los candidatos competidores, con el fin
de inducirlos en su comportamiento como votantes. Es así que las
noticias y opiniones resaltaban las características de los personajes
que estaban en campaña y resaltaban sus actuaciones, diferenciando
los elementos del mensaje y focalizando los comentarios, para señalarle
a los receptores la agenda prioritaria de los eventos del día y
tratar de influenciarlos en cuanto a la intención del voto.
La
ideología impregna el campo de la comunicación social y los
mensajes expresan el control social a través de la manera como se
organizan las frases semánticamente. El mensaje puede ser manifiesto
o inferido. El segundo realmente es una meta comunicación que combina
signos. Eliseo Verón fue muy claro al señalar
(1972) :
[…] en un mensaje
el contenido no es lo único que significa, pues cuando digo algo,el
modo en que lo digo y lo que no digo y podría haber dicho, son aspectos
inseparables de lo que digo.
Tsan-Kuo
Chang, et.al., (1992) había señalado que para mucha gente
los medios de comunicación son una “ventana al mundo” y una fuente
importante de elementos para la formación de la opinión pública
y esto fue matizado por Noelle-Neumann (1995),
en su espiral del silencio, al señalar que el mundo allí
afuera es una realidad, pero que el mundo para la experiencia de mucha
gente es solamente un constructo basado en la interpretación de
las noticias, es decir: un pseudos mundo subjetivo. Existe pues una construcción
social de la realidad a través del proceso de socialización
aseverado por Bergan y Luckmann (1966), basado en un “paradigma periodístico”
como fue calificado por Joseph Chan y Chin-Chaun Lee,
es decir: una manera de seleccionar, interpretar, enfatizar y excluir informaciones
y datos, con el fin de mediatizar el mundo de la información (1991).
¿Cuál
fue la “visión del mundo” de los que redactaron las noticias o los
que opinaron en sus columnas, acerca de la campaña presidencial
de 1998 ? ¿Cómo fueron narrados los acontecimientos de la
campaña y los señalamientos sobre los candidatos Hugo Chávez
y Enrique Salas? . Fue Cohen (1963) quién
señaló que el mapa político es diseñado por
los reporteros, editores y columnistas y no por cartógrafos. El
consumo de determinadas noticias y opiniones por parte de los receptores,
generalmente conduce sólo a un conocimiento selectivo acerca de
la vida política, pero fue Daniel Yankelovich
quien estuvo de acuerdo que estar bien informado nunca es un sustituto
satisfactorio de un buen juicio (1991, pp. 5-7).
Con
todo, ya para el año de 1944 Lazarsfeld,
et. al., y Berelson, et. al. para el año de 1954, habían
señalado que el rol de los medios consistía en reforzar las
convicciones ya existentes y llegaban entonces a la conclusión que
su influencia en los receptores era mínima, si se sabe que la mayoría
de las personas mantiene una determinada afiliación política
, una simpatía y a veces una lealtad a un partido, a un grupo político
o a una causa, lo cual condiciona la interpretación selectiva de
los mensajes de los medios. Pero es verdad también, como afirmaron
Kurt Lang y Gradys Engel Lang, que la cobertura que hacen los medios sirve
para dramatizar las campañas políticas desde su lado lúdico,
como la posible victoria de un candidato, abandonando los aspectos temáticos
de fondo: es la narrativa de la campaña como si fuese una “carrera
de caballos” (Denham y Millar,on-line).
El
marco empírico de la investigación
El 6
de diciembre de 1998 el pueblo de Venezuela concurrió a las urnas
para elegir un presidente que los condujera a través de los años
y que solucionara muchos problemas acumulados tanto sociales, económicos
y políticos. Con el gobierno del Dr. Rafael Caldera estaba terminando
su programa de ajustes denominado la Agenda Venezuela, la cual seguía
el llamado Consenso de Washington, el cual consistía en fijar metas
para restablecer los equilibrios macroeconómicos, abatir la inflación,
controlar el gasto público, frenar el déficit fiscal, aumentar
las reservas internacionales, obtener un adecuado crecimiento económico
y lograr la reforma del Estado, metas todas que no se pudieron alcanzar
y que ya formaban parte de la crítica de los nuevos candidatos presidenciales
y en especial cuatro de ellos que luchaban por puntear en las encuestas,
como Irene Sáez, Hugo Chávez, Claudio Fermín y Henrique
Salas Romer.
Al
comenzar una contienda electoral siempre nos preguntamos hacia qué
destino se comienzan a dirigir las intenciones del voto. Según la
encuestadora Compañía Venezolana de Investigación
(CVI) , los indecisos y los abstencionistas se concentraban en los electores
independientes (50% del total), aunque era igualmente significativo que
también pertenecían en un 24% al partido Acción Democrática
(AD) y en un 34% al Partido Social cristiano COPEI. Las organizaciones
políticos que tenían apenas un 4% de abstencionistas eran
el Movimiento IRENE y el Movimiento MBR-200.
Durante
el comienzo de la pre-campaña, la nominada Irene Sáez estaba
ya posesionada en el primer lugar de las encuestas, pero para la primera
semana de enero del año 1998 ya había perdido votos y en
cambio los nominados Chávez, Salas y Fermín mantenían
curvas ascendentes. Los votos para la candidata Sáez eran muy volátiles,
pues apenas un 19% del total eran de personas de su misma agrupación
política. Lo mismo sucedía con el candidato Salas Romer,
pero no así para el candidato Chávez pues el 25% pertenecían
a su propio movimiento MVR y al partido Patria para Todos y un 59% de votantes
independientes. Gladys Villaroel (1998) había
demostrado que la socialización política en Venezuela le
indicaba que existía una asociación entre la participación
política y los estratos pobres de la sociedad, pero que igualmente
los estratos medios educados no les agradaba la participación en
política, pues sólo estaban conformes con una valoración
normativa de la democracia. Estos últimos eran votantes inseguros
y por ello podrían ser más fácilmente arrastrados
por los comentarios, las noticias y las opiniones en los medios de comunicación
o de familiares y amigos. Incluso el candidato más controversial
hacia que los medios y las personas votantes quedaran envueltos en los
conflictos que ese candidato divulgaba y en especial si venían acompañados
de muchos riesgos para aquellas personas que podían perder sus privilegios.
Esto lo afirmó rotundamente Janet Kelly cuando durante la campaña
presidencial anotó lo siguiente:
[….] todos los venezolanos
están de acuerdo en que el gobierno no funciona y que sus
fallas constituye la traba principal para el desarrollo del país;
y es que el venezolano abriga más esperanzas con respecto a sus
perspectivas que con respecto a las del Estado o el país en general,
porque para esas personas los fracasos irrumpen diariamente en la
escena pública, pero siempre oyen que se dice que la culpa
es del otro, en resumen : nadie cede sus privilegios.
La
campaña en un ambiente maniqueo de confrontación por el poder,
hacia que unos candidatos protegieran sus fueros y sus convicciones
para imponer sus aseveraciones y los otros defendieran las actuaciones
de sus adherentes. El clima de rivalidad y de hostigamiento fue un rasgo
sorprendente en esta campaña política.
La
metodología utilizada en el trabajo
El
autor fundamentó su investigación en la teoría de
la agenda setting, a fin determinar quién y cómo se estaba
manejando el proceso de la formación de la opinión pública
, si eran los medios que podían tener influencia sobre los votantes
o eran los votantes quienes evaluando sus experiencias, en un contexto
turbulento, conformaban su propia agenda al seguir los llamados del
candidato mesiánico.
La
agenda de los votantes aparecía en todas las encuestas profesionales
que se publicaban en la prensa escrita y la agenda de los periódicos
se reflejaba en las frecuencias de lo que se decía sobre cada candidato
y sus actuaciones. Fue necesario entonces analizar, durante 11 meses, más
de 1.336 frases temáticas (durante la pre-campaña 845
frases), las cuales censuraban o bien aplaudían a determinados nominados
en dos periódicos de elevada circulación y de prestigio como
El Nacional y El Universal, dedicados a cubrir las noticias o bien las
opiniones acerca de los dos candidatos, que ya habían polarizado
la campaña presidencial de 1998, es decir el candidato Chávez
y el candidato Salas.
Los
mensajes manifiestos rescatados de los dos periódicos dieron origen
a series de frecuencias para un conjunto de categorías y estos datos
fueron examinados aplicando los índices de desbalance de Lasswell,
como lo había plateado Violeta Morin en su
tesis doctoral Tratamiento periodístico de la información
(1974).
Los
seis índices de Harold Lasswell, elaborados con la colaboración
de Irving Janis y Raymond Fadner, eran los siguientes: 1) el índice
de frecuencia de las frases temáticas y de una categoría
en un grupo, es el porcentaje de repetición o grado de verbalismo;
2) el índice de politización absoluto y ponderado de una
categoría, independiente de su grupo, es el porcentaje de frases
temáticas orientadas bien sea hacia lo positivo o hacia lo negativo,
reflejando así el grado de pasión política en el discurso;
3) el índice de orientación absoluto y ponderado de una categoría,
independiente de su grupo, es el porcentaje de frases temáticas
que dominaban positiva o negativamente, reflejando el grado de convicción
puesto en esa orientación; 4) el índice de compromiso es
el grado de orientación ponderado, según el número
de frases temáticas positivas o negativas en relación a sus
totales, lo cual indicaba el grado de dogmatismo para defender una orientación
determinada en relación a las otras categorías.
Las
845 frases temáticas, durante la pre-campaña, sobre los candidatos
y sus actuaciones, que aparecieron en los dos diarios analizados (una encuesta
no reactiva sobre lo divulgado en la prensa escrita), dieron origen a frases
altamente verbalizadas o no, frases con una elevada o no pasión
política, frases con una elevada o no convicción política
y frases altamente o no dogmatizadas. Esta narrativa, adecuadamente tabulada
y analizada, estaría señalando el apoyo o bien el rechazo
de la prensa escrita a los candidatos que habían polarizado en la
campaña presidencial.
En
resumen: en esa narrativa de los diarios se estaba también votando
por un determinado candidato y ese voto de la prensa escrita se comparaba
con la intención del voto de los personas y con un índice
de turbulencia social, a los fines de buscar asociaciones estadísticas
bien sea con el análisis de correlación de Pearson y el Tau
de Kendall o bien con la correlación por rango (Rho de Speraman)
entre el apoyo de los medios y el apoyo de los electores, utilizándose
igualmente el test chi-cuadrado para conocer el significado de esos
votos favorables.
Los
hallazgos de la investigación
El análisis
se dividió en dos apartados : 1) la pre-campaña presidencial,
la cual duró hasta el 6 de agosto del año 1998, y 2) la campaña
propiamente dicha, la cual se realizó desde el 7 de agosto al 8
de noviembre del mismo año.
El
análisis descriptivo de la pre-campaña a través de
los periódicos seleccionados y la intención del voto, se
realizó mes a mes (enero a agosto del año 1998). Para esos
8 meses se tabularon todas las frecuencias de las frases temáticas
positivas, negativas y neutras, para cada uno de los diarios y para cada
candidato (Chávez y Salas) e incluso para el total de días
para cada uno de los meses, un análisis cronológico el cual
permitía conocer la distribución semanal de las frecuencias
de las frases temáticas encontradas, tanto en el género de
noticias como en el género de opinión de los diarios El Nacional
y El Universal. En seguida, mes a mes se aplicaron los índices de
desbalance de Lasswell para interpretar el comportamiento de los diarios
en relación a cada candidato y sólo para las llamadas unidades
de información mayores, es decir: aquellas categorías que
presentaban índices de frecuencia, de politización ponderada
y de orientación más elevadas que el valor promedio.
La
prensa ponía mayor pasión política cuando refutaba
que cuando se solidarizaba con un candidato, o sea: estaba más
dispuesta para rehusar a los nominados, que apoyarlos en su crecimiento
cuando ello era evidente.
La
imagen de los dos periódicos analizados sobre el candidato Chávez
estaba señalando que durante 23 semanas se oscilaba entre
las valencias positivas que correspondían a la aceptación
del candidato y las valencias negativas que correspondían a su rechazo,
una curva oscilante con picos de aceptación y picos de rechazo,
lo cual nos indicaba que estamos en presencia de un discurso suma cero;
una manera casi diplomática de no tomar ninguna posición.
Incluso cuando repuntaba la intención del voto de los ciudadanos,
que siempre se incrementaba mes a mes, entonces los diarios comenzaban
a divulgar frecuencias negativas, especialmente desde el mes de abril al
mes de julio, lo cual se podía calificar de una especie de “guerra
sucia”, estrategia que se había transformado en un “boomerang”,
ratificado por el periodista Héctor Landaeta, cuando señaló,
en la separata especial del Diario El Globo, lo siguiente:
[…] pareciera que
en estas primeras de cambio el antichavismo se está convirtiendo
en un boomerang, pues cada vez que atacan a Chávez,su candidatura
sube. Hay una lógica elemental que opera en el venezolano común:
si quienes atacan a este candidato son los políticos tradicionales,
quienes lo señalan como una especie de diablo, entonces ese pueblo
decepcionado del liderazgo tradicional por deducción llega al convencimiento
de que si los malos atacan a Chávez es porque este es bueno.
La
imagen del candidato Salas en los diarios analizados y durante las 23 semanas
siempre fue positiva pero descendente, pues los diarios al final de la
pre-campaña casi no le dieron cobertura y por el contrario le restaron
respaldo; en efecto, desde el mes de marzo y hasta el mes de julio casi
desaparecen las noticias y opiniones sobre este nominado, pues seguramente
la prensa se concentraba en divulgar, para bien o para mal, lo que estaba
sucediendo con el candidato Chávez, el cual se había ya transformado
en el candidato mediático que asegura una mejor venta de la prensa
escrita.
Las
noticia y las opiniones sobre la campaña se transformaron en un
espectáculo y se abandonaron los aspectos sustantivos del debate.
El mensaje periodístico revelaba que existía mayor complacencia
con actitudes y valores superficiales que no correspondían al nivel
político-cultural de los venezolanos. Hubo un vacío para
divulgar argumentos esenciales, por lo que la prensa no logró realmente
guiar en forma eficaz el desarrollo de la campaña presidencial.
La
asociación entre apoyos y rechazos tanto de los medios como de los
electores fueron comparados para calcular una correlación por rango
(Rho de Spearman) tanto para el nominado Salas como para el nominado Chávez.
La
correlación o asociación fue negativa en 0,30 para Salas,
es decir que no había coincidencia entre las series de datos recogidos
de los medios y de las encuestas sobre la intención de votos del
electorado. Esta asociación negativa fue mayor en el caso del candidato
Chávez, es decir 0,50. Incluso al aplicarse una regresión
múltiple entre las variables independientes: agenda de los medios
e índice de severidad social ponderado, con la intención
del voto como variable dependiente, aparecieron correlaciones negativas
entre el apoyo de los electores y el apoyo de los medios, pues esos apoyos
seguían caminos distintos, siendo estadísticamente significativos.
El
apoyo por parte de los diarios siempre fue mayor para el nominado Salas
en relación al nominado Chávez. Pero mientras los periódicos,
al final de la pre-campaña y durante la campaña, no privilegian
a los candidatos, los electores si les concedían su apoyo. Aparentemente,
la influencia de los medios sobre el electorado no fue tan evidente en
este contexto de crisis. Pero la poca influencia de los medios, de una
manera inversa al comportamiento de los electores, fue solamente una parte
de las posibles variables que influyeron en la campaña presidencial
de 1998. Las otras variables relacionadas con el contexto, fueron las siguientes:
la turbulencia política, la volatilidad de la intención del
voto, la influencia de las comunicaciones interpersonales, el carisma de
los candidatos, las motivaciones del elector, el perfil ideológico
del electorado y su participación política, todo lo
cual podría asegurar una posible hipótesis de la economía
del voto o quizá del llamado voto castigo, muy relacionados con
las teoría sociológica denominada de la acción orientada,
una forma, utilizada por el votante, para buscar motivos y tomar un curso
de acción hacia un objetivo, a fin de superar un posible malestar
acumulado.
Conclusiones
y discusión
La
investigación sobre los comportamientos de la prensa escrita y la
elección presidencial venezolana del año 1998 se enmarcó
dentro de la teoría de la agenda-setting y de la noticia como espectáculo.
Los medios, en este caso los periódicos analizados, controlaban
la selección de los temas políticos para su cobertura predominante,
pero también los llamados pseudoeventos con un mayor contenido lúdico.
La
ocasión elegida para realizar la investigación fue la elección
presidencial celebrada en Venezuela con una pre-campaña de enero
al mes de agosto y de agosto hasta el mes de diciembre, la campaña
propiamente dicha. La investigación duró 11 meses y
se trabajó con el universo total de frases temáticas que
se referían al los candidatos nominados Chávez y Salas y
sus actuaciones, tanto en el género de noticias como en el género
de opinión. Se analizaron 1.336 frases temáticas tomadas
de los diarios El Nacional y El Universal.
La
unidad de análisis para tabular los contenidos fue la frase temática,
es decir una frase que aunque cambie el predicado, siempre se puede encontrar
en ella un tópico o una unidad de significado. Es aquella frase
que aunque cambie lo que se dice del sujeto siempre estaría señalando
que se otorga o una valencia positiva (+), cuando la frase anima o “aplaude”
la presencia del candidato y sus actuaciones; o bien, que se otorga una
valencia negativa (-) cuando la frase no acepta al candidato y sus actuaciones,
ya sea haciendo irreductible la oposición política, ya sea
transformando la mesura en una agresividad. Entre estas dos posiciones
no se vislumbraba ningún matiz intermedio, sólo una frase
temática neutra que sirve de grado límite o grado cero de
intensidad.
En
esta investigación se tabularon todas las frases temáticas
que se referían a los candidatos Chávez y Salas, desde el
primero de enero hasta el cuatro de diciembre del año 1.998. Durante
el mes de enero destacaron claramente tres temas : apoyo, candidato crece
y autocracia (66% del total de frecuencias analizadas). Pero ya para el
mes de julio los temas se habían reducido sólo a: candidato
Chávez y rechazo Chávez, otorgándole a estas categorías
el 79% de todos los tópicos tratados y casi había desaparecido
la cobertura de prensa para el candidato Salas.
Los
diarios privilegiaron la cobertura lúdica de la campaña presidencial,
como si estuviesen narrando una “carrera de caballos”, abandonando los
aspectos sustantivos de la contienda. Las noticias vaciaron de contenido
a la precampaña y a la campaña presidencial y al candidato
Chávez se le apoyó y se rechazó colocando en la agenda
un discurso suma cero (igual los apoyos que los rechazos).
En
el caso del candidato Salas siempre se le apoyaba, pero ese apoyo fue perdiendo
fuerza hasta que se debilitó su cobertura de prensa y casi desaparece
,frente a un cobertura del 83% para el candidato Chávez entre los
meses de enero y agosto de l.998.
La
agenda publicada sobre el candidato antisistema Chávez, se había
transformado en una agenda publica, mientras la intención del voto,
según las encuestas que aparecieron en los diarios por la Compañía
Venezolana de Investigación, Mercanálisis, Datanálisis,
Consultores 21 y Cosar Grupo, indicaban que el electorado le otorgaba más
apoyo al candidato Chávez que al candidato Salas. Las fluctuaciones
de la cobertura de los medios no cambió el comportamiento de los
votantes, que en un entorno turbulento decidieron apoyar al llamado
Polo Patriótico, con un 56,75% de los votos totales.
Un
análisis agudo del periodista Roberto Guisti señaló
durante los primeros días del mes de diciembre, lo siguiente:
[….] en este enredo
descomunal de tarjetas confiscadas, de candidatos que ya no son, o lo son
a medias, es muy difícil precisar cuál será la reacción
de los electores. ¿Habrá transferencia automática
de los votos que obtuvieron AD y COPEI el 8 de noviembre a la candidatura
de Salas? ¿Se irán, por el contrario, los adecos hacia Chávez
ante el espectáculo de los partidos tradicionales cuyas cúpulas
sólo entendieron lo que estaba pasando cuando se vieron en
terapia intensiva o tendrán en cuenta lo de las cabezas en aceite
a pesar de sus últimos y fraternales llamados a las bases?
Durante
la precampaña 70 personas, entre reporteros y comentaristas, habían
cubierto las noticias y opiniones acerca de este importante evento político,
pero realmente apenas el 10% de los que le dieron cobertura a la campaña
colocaron en la prensa más del 50% del total de las frecuencias
analizadas en esta tesis, es decir un a concentración importante
de las fuentes.
Professor
da Universidade Simón Bolívar, Venezuela.
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